«El diseño crea cultura. La cultura crea valores. Los valores determinan el futuro.» — Robert L. Peters
La modernidad nos ha enseñado que todo invento conlleva la creación otras tantas necesidades a fin. Nuestro caso para tratar es la responsividad en los sitios web, a partir de la generalización en el uso de los smartphones y demás dispositivos móviles, cuyas características propias resultaban incompatibles en cuestión visual con la gran mayoría de los sitios. Es por esto por lo que nace el diseño responsivo; el cual podemos definirlo como la adaptación a las distintas pantallas, a sus tamaños.
Inicialmente, esto se trataba de contrarrestar con el desarrollo de diferentes versiones por medio de scrips y códigos de redireccionamiento; entonces, los navegadores, resolviendo estos scrips, podían identificar qué tipo de dispositivo se encontraba solicitando la visualización del sitio y así nos mostraba la versión adecuada. Los problemas de esto eran varios, entre los que destacaban, primeramente, los costos por el desarrollo de los sitios, el cual, había que desarrollarse al menos dos versiones. Bueno para los desarrolladores, malo, para el cliente. Otro de los problemas que conllevaba el uso de redireccionamientos era el que, teniendo así al menos dos sitios, estos tenían que albergarse en, sí, un dominio principal, y demás, en subdominio según la versión que correspondía; añadiendo generalmente la leyenda en la URL a manera de https://movil.mipagina.com.mx. Lo cual nos conllevaba obviamente, en cuestión de posicionamiento, la necesidad de realizarlo según la cantidad de versiones. Y, obviamente, los altos costos de actualización, según las versiones.
Ante esta problemática nace el diseño responsivo, diciendo, “¿y, si hacemos una sola web que sea adapte por sí misma a las distintas pantallas en las cuales se le intente visualizar? Llámese Tablet, smartphone, ordenadores, etc. Gracias a esto se logra que el sitio se asimile en las distintas resoluciones y que sus características respondan a las condiciones de cada pantalla, su función y claro, para hacer más sencilla la navegación.
Hoy en día más del 80% de las personas acceden a internet por medio de estos dispositivos. Un gran porcentaje. Esa es una de las principales razones para hacer responsivo tu sitio o, si estás pensando en adquirir uno, cerciorarte de que el desarrollador en su diseño integre la adaptabilidad en las características que ofrece; dado que esa será uno de los parteaguas entre la permanencia y no, del usuario en tu sitio. Si tu web no se encuentra adaptada a estas características táctiles es muy probable que el usuario se frustre y abandone tu página.
Te preguntarás entonces, ¿cuáles son las desventajas, además de las mencionadas, de tener un sitio web que no sea responsivo? Dado que, a pesar de todo lo anterior, tal vez por desconocimiento, algunos clientes aún piensan que no es adecuado tener un sitio web adaptable a las distintas pantallas. Pudiéndose topar con lo siguiente:
El tiempo de carga puede ser mayor al adecuado para una correcta visualización para el usuario.
Nos referimos precisamente a la necesidad que el usuario tendrá de tener que estar constantemente acercando la pantalla (zoom) para poder visualizar un elemento correctamente. Entendemos que las webs son un conjunto de elementos de distintos tamaños, donde, principalmente las imágenes tienden a tener un tamaño más adecuado, sin embargo, no siempre es así; además hay elementos que por naturaleza son pequeños, como lo son aquellos botones de llamada a la acción, tan importantes para la finalidad de cada sitio web.
normalmente, los diseños responsivos tienen a ser más simples aún, haciendo la experiencia de usuario y accesibilidad más adecuada. Puedes tener un ejemplo de esto sencillamente buscando en tu navegador de tu móvil y en opciones, buscar la que refiere a visualizar la página en su versión de escritorio.
Ahora. Para que un sitio pueda ser considerado responsivo debe cumplir ciertas especificaciones tomando en cuenta que la finalidad primaria de esto es que el sitio se visualice adecuadamente; además tomar en cuenta que un dedo, no es para nada similar al cursor de nuestro mouse en el ordenador. Para esto, el sitio web debe verse diferente dependiendo incluso de la orientación de la pantalla, los elementos van cambiando de tamaño y acomodo según el ancho de ésta, enfocándose cada vez más en abarcar el ancho de la página. Para esto, el tamaño de la letra debe cumplir un aspecto importante al momento de decir que nuestro sitio web es responsivo. La letra es uno de los elementos que más van sufriendo cambios al momento de hacer un cambio de tamaño en pantalla, forma parte de elemento contenedores y se encuentra divido en tamaños por unas etiquetas que se ven así h1,h2,h3, los cuales determinan el nivel jerárquico que tiene el texto en determinado espacio de la página; entonces éste debe adaptarse y seguir manteniendo ese mensaje.
También, dentro de los diseños responsivo el realce de los botones, como ya se mencionó anteriormente,
juega un papel fundamental en el desarrollo de un sitio; es por esto que generalmente las
barras de navegación, los espacios en donde aparecen los botones de inicio, contacto, productos, etc.
tienen a convertirse en barras desplegables para poder ahorrar espacio en el sitio y realizar los
botones de mayor tamaño. Otra manera es diseñar la barra de navegación de tal manera que el realce
a los botones sea mayor desde inicio, dividiendo la barra en dos y colocando únicamente en la
parte de abajo los botones de navegación principales.
Como ves, existen varios elementos, entre ventajas y consideraciones para tener un sitio web responsivo. Tal cual podemos decir que es una necesidad hoy en día para poder captar a nuestros usuarios, los cuales, en su gran mayoría, podemos decir que nos gustaría que se convirtieran en clientes, si es que nuestro sitio se encuentra enfocado a ello; a las ventas.